miércoles, 4 de mayo de 2011

Veintiuno

Tiene veintiún años y es madre soltera.

Desde hace veintiún años,  ser madre soltera ya no es la fingida y farisaica tragedia que,  (¿por qué no declararlo ya?) hace apenas cuarenta cuando su madre la concibió de igual manera. Ya nadie te señala clavándote su mirada hipócrita como antaño; pero, desde siempre,  tampoco nadie arrima una minúscula caricia de apoyo.
A veces piensa que está marcada con un estigma… como el de Caín… aunque no sabe bien ni cómo ni porqué. Cierto, solo sabe que su madre dio su vida por ella. Y por ello,  la hacen morir a diario.

Apenas fueron veintiún segundos de una incierta placidez. No fueron de placer sino el gozo de querer sentirse amada. No mucho tiempo después descubrió que a él nunca le importó no poner alguna medida para evitar el embarazo. Mas no le culpa ni condena: ¿cómo puede condenarse a quien sólo sabe responder a su instinto? Pero duele, duele seguir queriendo sentirse amada…

Veintiún minutos eternos de ver su mirada perdida. Pero finalmente su abrazo, su firme y cálido abrazo mientras murmuraba “mi Mariquilla… mi Mariquilla…”
Casi veintiuna horas de parto, de dolorosa fe en que la criatura que venía traería, más que pan, esperanza: quizás el gozo de sentirse amada. Mucho después descubrió que al desamor no lo arranca otro amor; menos aun cuando es tan diferente…

Pasaron veintiún días hasta que se acostumbrara a la leche artificial. ¡Hasta esto los cielos la negaron! Veintiún días de yermo pecho… ella que durante el embarazo pensaba que con sus pechos, con los dos, supliría la ausencia de él y le daría todo el necesario amor. “Finalmente, aquí tienes su amor artificial” pensaba; pero nunca lo decía.

Más de veintiún meses angustiada porque no le comía. “¿Dónde iré, qué le daré…?” Mas la criatura crecía, crecía…

Veintiún años, soltera. Adora a su madre. Sin ella, bien lo sabe, no sería.

(Dedicado a mi madre y a mi chica; a todas las madres y, entre ellas, a vosotras dos)

jueves, 14 de abril de 2011

Los selectivos catorce puntos de la p.a.u.

Que tu sí sea un sí y tu no un no...  (St  5:12)

Desde pequeños he intentado infundir en mis hijos el valor sacro de la palabra de un hombre (o de una mujer, al caso; aunque me quedé con las ganas de una niña; ¡cosas de mi Jefe!)
Otrora  identificada con el  honor, la palabra de uno es suficiente para vivir por ella; y bastante para llegado el extremo, por ella, morir.
Y, dicho sea también entre paréntesis, por ella tengo fe. Porque aprendí que la Palabra es fiel y no defrauda nunca. Un hecho demostrable, aunque no con las ciencias exactas.

Me pregunto entonces, qué necesidad tiene nuestra escala de valores formativos  de estirar nuestro vocablo “sobresaliente” hasta cuatro puntos más. Viene a sonarme como el anuncio del detergente aquel: “el blanco más blanco” y henos aquí con un sobresaliente más sobresaliente.
Pero, como la espada de Damocles, nos puede cortar con su doble filo y nuestro sobresaliente “sin estirar” no sería sino apenas un bien escaso...

En medio de esta relativismo tan absoluto, insisto, pregunto: ¿es esta la ética, la educación para la ciudadanía, que pretendemos inculcar en nuestros  jóvenes adolescentes? Y añado adolescentes, precisamente por ello: con esta “enseñanza” del bien estirado, adolecerán de un firme criterio: “Sí, sí; no, no” Pues todo lo demás, viene, sin duda, de nada claros creados intereses.

Otros foros andan abogando para que sea fuerte y clara la voz de los cristianos en política y en las leyes. No lo pondré en duda. “Dad al césar lo que es del césar...”
Pero, ¡hombre!... ¡Demos, también y primero,  a Dios lo que es de Dios! Pocas cosas debieran ser sagradas como han de serlo nuestros hijos. Y, ¿qué les estamos dando más allá de nuestro cómodo relativismo?
Basta ya de dieces desnatados. Al pan, pan; y nuestras calificaciones de cero a diez
¿O no es suficiente?


Notas.-
* La p.a.u. es la prueba de acceso a la universidad. Este año, uno puede presentarse voluntariamente a un exámen extra de "sus mejores asignaturas", demostrar que ciertamente es sobresaliente, y ganar algun punto que suplementariamente, le dé la plaza anhelada
* En secundaria debemos calificar de 1 a 10; independientemente que nos entreguen el exámen en blanco  e incluso con alguna falta de ortografía en su propio nombre (o simplemente ininteligible). La razón... ¡que los del césar os expliquen sus razones!

Dedicatorias.-
*A unas chicas y chicos de 4º ESO que vinieron a compartir palabra y cena con "nuestras chicas y chicos" de alfabetización para extranjeros. Nos juntamos cuerpos y almas del Senegal, Marruecos, India, España y/o sus comunidades...bailamos, reímos, nos interesamos, nos....
* A Fuentequemana, que entre otras -fuentes- lo hizo posible

martes, 5 de abril de 2011

Con zapatos nuevos

(Antes de nada, dale al "play" en Esto que oyes, a la derecha de la pantalla. Gracias)

Tenía pensada otra entrada mucho más seria, mucho más relevante, de más actualidad, impactantente y, cómo no, atrevida.
También, pensaba haberos dedicado algo más de tiempo y compartir y comentar vuestras entradas.
Pensaba.
Ahora quiero sentir, sentiros.
Y contaros que me encuentro como un chico con zapatos nuevos. Como un chico de los de antes, claro. Ahora, como poco, creo que debería decir "con un móvil nuevo".
Y digo yo que este tipo de entradas deberían ser más usuales; más común entre nosotros mensajes de, no ya esperanza, que también, sino de palpable alegría compartida.
No son zapatos. No importa lo nuevo que tenga en mis manos.
Importa que es felicidad compartible. Gozo que desea ser compartido.
Tenía pensada otra entrada.
Mientras tanto hoy soy feliz

jueves, 31 de marzo de 2011

Amenaza de vuelta

¡Con qué facilidad me dejo enredar con vanas cuestiones que turban mi paz!
Y no es que ande desquiciado, ni mucho menos desperdiciando mi tiempo (espero). Pero, ahora que paro un momento y lo pienso, tampoco siento su provecho. De aquí mi falta de paz.
 Temo que uso -y abuso- las clases de español básico que doy a inmigrantes para acomodar mi conciencia a una autosuficiencia complaciente. Pero la verdad es que yo les ayudo y ellos me ayudan: estamos en paz... y ello no contribuye a la mía. De aquí, de nuevo, mi falta de paz.
Y en casa los míos crecen (espero también). Y quiero creer que con algo de mi ayuda. Pero mis afanes impiden que pueda saberlo y aún menos sentirlo.
¿Cuándo pararé para escuchar, para escucharme y escucharle? ¿Tal vez en estas fiestas del amor llevado al extremo?
Pese a mi mismo, tengo el convencimiento que elegí la mejor opción cuando dije sí a mi fe. Y no se me arrebatará.
Pese a mi mismo, me ayuda a ser coherente (incluso conmigo mismo). Detengo un momento la marcha (que no el camino) y me digo: es hora de volver. Y así, con el deseo de alcanzar la meta renovada, retomo la senda que conduce a la Verdad.
Es hora de volver. Aprovecharé estos días en que algunos celebramos el Amor llevado al extremo, Amor transfigurado en Pasión y alcanzar la paz necesaria para volver, sin temor, al camino.
En él nos vemos (pues todos somos "arrieros")

domingo, 27 de febrero de 2011

¡Gozad y ved,,,!

He realizado un pequeño montaje con las fotos que ha tomado sor Inmaculada desde su Monasterio
(el mismo que sor Cecilia). Esta es una primicia de su buen hacer con la cámara (que, por cierto, es la mía)










sábado, 19 de febrero de 2011

Contigo

No importa cuantos son los pasos ya andados.
Unos, bajo el cielo estrellado;
otros, contra el viento enfrentados
y, demasiados, bajo la tormenta, enojados.

No importa qué fue de la semilla no germinada:
amigos, compañeros, quedaron en la ensenada
con el cuerpo herido y el alma encadenada;
y una vaga esperanza de sonrisa retornada.

No importa si tuvimos miedo o fue el dolor;
si fueron más las alegrías y el darnos calor.
Nuestros hijos nos recuerdan que sólo dos
jamás seremos; pero siempre, tú y yo.

No importa; no.

Importa, amada mía, que al echar la vista atrás
véanse, sólo, los pasos de un único caminar.

(¡Feliz 23 aniversario, mi chica!)

martes, 1 de febrero de 2011

¡En el nombre de Dios ... hombre!

Acabo de escribir lo siguiente para nuestro "otro blog"
Al margen de que se, valoro y gusto que ahí estáis más ateos, agnósticos y "creer creo pero, mira, a mí dejáme de esas cosas de curas" que las jerarquías (no solo la católica) pretenden aceptar, me pacere que entronca bien con la "sosedad" en la que vivimos y nos hace vivir... esta sociedad

Nosotros los cristianos, ¿nos volvimos sosos... y aburridos, siempre con las mismas cantinelas que la gente, harta, arroja fuera sin que importe quien nos pise?
Nos sentimos perseguidos, excluídos, minusvalorados y un largo etcétera. Pero ello implica que nos creemos líderes o guías perseguidos; que presumimos de sabiduría o conocimientos excluídos; que nos reivindicamos fuertes y elocuentes aunque el "mundo" no nos lo valore

Nada de ello es útil para el plan de Dios; lo hemos visto y oído en la Palabra del domingo pasado:  nada de ello. (En las parroquias podimos oir la Bienaventuranzas; pero solo eso: oir. Fuera de ellas, nada de eso se escucha; y, ni mucho menos, parece sentirse)
Partir nuestro pan con el hambriento, con el pobre "dichoso"; apiadarnos misericordiosamente del que trabaja por la paz y es peseguido por anunciar la Buena Nueva: el Evangélio ¡y no esa retaíla de mensajes sosos que parecen pretender solo mantener privilegios adquiridos "según la tradición"!

Hace tiempo que ya no discuto con ningún compañero "laicista" (según gusta definir un alto predicador) sobre temas socio-religiosos. Simplemente, ya no hay tema; quizás desde que nos dejó el anterior Papa; tenía carisma y pretendió ser luz en lo alto del monte.
No digo que el actual no sea buen Papa ¡quién soy yo! Pero no le ven; pero no le veo. Pero, ¡ay!, ese es su oficio... dar luz... y no tanta pseudocientífica plática siempre con palabras y términos elevados.
¿No recuerda que Jesús alabó al Padre por escoger al sencillo, al torpe y a lo necio del mundo para revelarles su Amor? ¿A quién alumbra pues; a quién sazona nuestra Sacra Jerarquía?
Recemos por ella y por el Papa; recemos por nosotros.
Que sepamos dar luz a este mundo partiendo sin miedo y de forma clara -sin reservas amagadas- nuestro pan con el hambriento. Bienaventurados nosotros si así alumbramos a nuestro alrededor.


Perdonad este sermón que no lo pretende; sino ser queja.
En el Amigo,
al + mc