(Antes de nada, dale al "play" en Esto que oyes, a la derecha de la pantalla. Gracias)
Tenía pensada otra entrada mucho más seria, mucho más relevante, de más actualidad, impactantente y, cómo no, atrevida.
También, pensaba haberos dedicado algo más de tiempo y compartir y comentar vuestras entradas.
Pensaba.
Ahora quiero sentir, sentiros.
Y contaros que me encuentro como un chico con zapatos nuevos. Como un chico de los de antes, claro. Ahora, como poco, creo que debería decir "con un móvil nuevo".
Y digo yo que este tipo de entradas deberían ser más usuales; más común entre nosotros mensajes de, no ya esperanza, que también, sino de palpable alegría compartida.
No son zapatos. No importa lo nuevo que tenga en mis manos.
Importa que es felicidad compartible. Gozo que desea ser compartido.
Tenía pensada otra entrada.
Mientras tanto hoy soy feliz
martes, 5 de abril de 2011
jueves, 31 de marzo de 2011
Amenaza de vuelta
¡Con qué facilidad me dejo enredar con vanas cuestiones que turban mi paz!
Y no es que ande desquiciado, ni mucho menos desperdiciando mi tiempo (espero). Pero, ahora que paro un momento y lo pienso, tampoco siento su provecho. De aquí mi falta de paz.
Temo que uso -y abuso- las clases de español básico que doy a inmigrantes para acomodar mi conciencia a una autosuficiencia complaciente. Pero la verdad es que yo les ayudo y ellos me ayudan: estamos en paz... y ello no contribuye a la mía. De aquí, de nuevo, mi falta de paz.
Y en casa los míos crecen (espero también). Y quiero creer que con algo de mi ayuda. Pero mis afanes impiden que pueda saberlo y aún menos sentirlo.
¿Cuándo pararé para escuchar, para escucharme y escucharle? ¿Tal vez en estas fiestas del amor llevado al extremo?
Pese a mi mismo, tengo el convencimiento que elegí la mejor opción cuando dije sí a mi fe. Y no se me arrebatará.
Pese a mi mismo, me ayuda a ser coherente (incluso conmigo mismo). Detengo un momento la marcha (que no el camino) y me digo: es hora de volver. Y así, con el deseo de alcanzar la meta renovada, retomo la senda que conduce a la Verdad.
Es hora de volver. Aprovecharé estos días en que algunos celebramos el Amor llevado al extremo, Amor transfigurado en Pasión y alcanzar la paz necesaria para volver, sin temor, al camino.
En él nos vemos (pues todos somos "arrieros")
Y no es que ande desquiciado, ni mucho menos desperdiciando mi tiempo (espero). Pero, ahora que paro un momento y lo pienso, tampoco siento su provecho. De aquí mi falta de paz.
Temo que uso -y abuso- las clases de español básico que doy a inmigrantes para acomodar mi conciencia a una autosuficiencia complaciente. Pero la verdad es que yo les ayudo y ellos me ayudan: estamos en paz... y ello no contribuye a la mía. De aquí, de nuevo, mi falta de paz.
Y en casa los míos crecen (espero también). Y quiero creer que con algo de mi ayuda. Pero mis afanes impiden que pueda saberlo y aún menos sentirlo.
¿Cuándo pararé para escuchar, para escucharme y escucharle? ¿Tal vez en estas fiestas del amor llevado al extremo?
Pese a mi mismo, tengo el convencimiento que elegí la mejor opción cuando dije sí a mi fe. Y no se me arrebatará.
Pese a mi mismo, me ayuda a ser coherente (incluso conmigo mismo). Detengo un momento la marcha (que no el camino) y me digo: es hora de volver. Y así, con el deseo de alcanzar la meta renovada, retomo la senda que conduce a la Verdad.
Es hora de volver. Aprovecharé estos días en que algunos celebramos el Amor llevado al extremo, Amor transfigurado en Pasión y alcanzar la paz necesaria para volver, sin temor, al camino.
En él nos vemos (pues todos somos "arrieros")
domingo, 27 de febrero de 2011
¡Gozad y ved,,,!
He realizado un pequeño montaje con las fotos que ha tomado sor Inmaculada desde su Monasterio
(el mismo que sor Cecilia). Esta es una primicia de su buen hacer con la cámara (que, por cierto, es la mía)
(el mismo que sor Cecilia). Esta es una primicia de su buen hacer con la cámara (que, por cierto, es la mía)
sábado, 19 de febrero de 2011
Contigo
No importa cuantos son los pasos ya andados.
Unos, bajo el cielo estrellado;
otros, contra el viento enfrentados
y, demasiados, bajo la tormenta, enojados.
No importa qué fue de la semilla no germinada:
amigos, compañeros, quedaron en la ensenada
con el cuerpo herido y el alma encadenada;
y una vaga esperanza de sonrisa retornada.
No importa si tuvimos miedo o fue el dolor;
si fueron más las alegrías y el darnos calor.
Nuestros hijos nos recuerdan que sólo dos
jamás seremos; pero siempre, tú y yo.
No importa; no.
Importa, amada mía, que al echar la vista atrás
véanse, sólo, los pasos de un único caminar.
(¡Feliz 23 aniversario, mi chica!)
martes, 1 de febrero de 2011
¡En el nombre de Dios ... hombre!
Acabo de escribir lo siguiente para nuestro "otro blog"
Al margen de que se, valoro y gusto que ahí estáis más ateos, agnósticos y "creer creo pero, mira, a mí dejáme de esas cosas de curas" que las jerarquías (no solo la católica) pretenden aceptar, me pacere que entronca bien con la "sosedad" en la que vivimos y nos hace vivir... esta sociedad
Nosotros los cristianos, ¿nos volvimos sosos... y aburridos, siempre con las mismas cantinelas que la gente, harta, arroja fuera sin que importe quien nos pise?
Nos sentimos perseguidos, excluídos, minusvalorados y un largo etcétera. Pero ello implica que nos creemos líderes o guías perseguidos; que presumimos de sabiduría o conocimientos excluídos; que nos reivindicamos fuertes y elocuentes aunque el "mundo" no nos lo valore
Nada de ello es útil para el plan de Dios; lo hemos visto y oído en la Palabra del domingo pasado: nada de ello. (En las parroquias podimos oir la Bienaventuranzas; pero solo eso: oir. Fuera de ellas, nada de eso se escucha; y, ni mucho menos, parece sentirse)
Partir nuestro pan con el hambriento, con el pobre "dichoso"; apiadarnos misericordiosamente del que trabaja por la paz y es peseguido por anunciar la Buena Nueva: el Evangélio ¡y no esa retaíla de mensajes sosos que parecen pretender solo mantener privilegios adquiridos "según la tradición"!
Hace tiempo que ya no discuto con ningún compañero "laicista" (según gusta definir un alto predicador) sobre temas socio-religiosos. Simplemente, ya no hay tema; quizás desde que nos dejó el anterior Papa; tenía carisma y pretendió ser luz en lo alto del monte.
No digo que el actual no sea buen Papa ¡quién soy yo! Pero no le ven; pero no le veo. Pero, ¡ay!, ese es su oficio... dar luz... y no tanta pseudocientífica plática siempre con palabras y términos elevados.
¿No recuerda que Jesús alabó al Padre por escoger al sencillo, al torpe y a lo necio del mundo para revelarles su Amor? ¿A quién alumbra pues; a quién sazona nuestra Sacra Jerarquía?
Recemos por ella y por el Papa; recemos por nosotros.
Que sepamos dar luz a este mundo partiendo sin miedo y de forma clara -sin reservas amagadas- nuestro pan con el hambriento. Bienaventurados nosotros si así alumbramos a nuestro alrededor.
Perdonad este sermón que no lo pretende; sino ser queja.
En el Amigo,
al + mc
Al margen de que se, valoro y gusto que ahí estáis más ateos, agnósticos y "creer creo pero, mira, a mí dejáme de esas cosas de curas" que las jerarquías (no solo la católica) pretenden aceptar, me pacere que entronca bien con la "sosedad" en la que vivimos y nos hace vivir... esta sociedad
Nosotros los cristianos, ¿nos volvimos sosos... y aburridos, siempre con las mismas cantinelas que la gente, harta, arroja fuera sin que importe quien nos pise?
Nos sentimos perseguidos, excluídos, minusvalorados y un largo etcétera. Pero ello implica que nos creemos líderes o guías perseguidos; que presumimos de sabiduría o conocimientos excluídos; que nos reivindicamos fuertes y elocuentes aunque el "mundo" no nos lo valore
Nada de ello es útil para el plan de Dios; lo hemos visto y oído en la Palabra del domingo pasado: nada de ello. (En las parroquias podimos oir la Bienaventuranzas; pero solo eso: oir. Fuera de ellas, nada de eso se escucha; y, ni mucho menos, parece sentirse)
Partir nuestro pan con el hambriento, con el pobre "dichoso"; apiadarnos misericordiosamente del que trabaja por la paz y es peseguido por anunciar la Buena Nueva: el Evangélio ¡y no esa retaíla de mensajes sosos que parecen pretender solo mantener privilegios adquiridos "según la tradición"!
Hace tiempo que ya no discuto con ningún compañero "laicista" (según gusta definir un alto predicador) sobre temas socio-religiosos. Simplemente, ya no hay tema; quizás desde que nos dejó el anterior Papa; tenía carisma y pretendió ser luz en lo alto del monte.
No digo que el actual no sea buen Papa ¡quién soy yo! Pero no le ven; pero no le veo. Pero, ¡ay!, ese es su oficio... dar luz... y no tanta pseudocientífica plática siempre con palabras y términos elevados.
¿No recuerda que Jesús alabó al Padre por escoger al sencillo, al torpe y a lo necio del mundo para revelarles su Amor? ¿A quién alumbra pues; a quién sazona nuestra Sacra Jerarquía?
Recemos por ella y por el Papa; recemos por nosotros.
Que sepamos dar luz a este mundo partiendo sin miedo y de forma clara -sin reservas amagadas- nuestro pan con el hambriento. Bienaventurados nosotros si así alumbramos a nuestro alrededor.
Perdonad este sermón que no lo pretende; sino ser queja.
En el Amigo,
al + mc
domingo, 23 de enero de 2011
Una hora cortita
¡Qué ganas tenía de compartir con vosotros esta entrada!
Paradójicamente, hace tanto tiempo que hice la última que no sé si estaréis ahí para leerla y, aun menos, comentar. Pero da igual; yo he de hacerlo... alguien andará conmigo, seguro, cada palabra que escriba.
Ya sabéis, desde principio de curso, en una parroquia cercana doy "clases de castellano" a cuantos inmigrantes vienen: magrebís, subsaharianos, paises europeos del este, ¡hasta dos indúes que han visto de cerca el Himalaya!
Lo pongo entre comillas, porque yo, experto docente y funcionario de asuntos eléctricos y automáticos, ¡qué se de enseñar la declinación verbal, de construir frases con ello, de ampliarles el vocabulario buscando imágenes en google para que ellos escriban en las fotocopias el nombre de lo mostrado!
Una hora (intentamos ampliar, pero hay otros cursos, otras reuniones y son limitados el espacio y el tiempo) algunos días por semana... que se pasa en un suspiro
Una hora, de ocho y media a nueve y media de la noche, cansados ellos de intentar vender, de cortar naranja (aunque ya casi se acaba la temporada, mala para ellos y la oliva tampoco viene con grandes esperanzas); de intentar encontrar un trabajo por el que ni siquiera saben preguntar y menos aclarar que en sus paises de origen, algunos, evidentemente más los europeos, eran mecánicos, agricultores, buenos profesionales de la edificación, modistas y quizás un no muy largo pero sí muy interesante etc.
Una hora en la que compruebo la suerte que tenemos algunos privilegiados de nacer en un determinado sitio del mundo y no en otro. ¡Con qué facilidad nos creemos mejores, de inmaculada blancura, solo por ello!
Una hora en la que no he de decir en ningún momento "callaros", "atented". "venga, que esto os interesa..."
Una hora en la que mis ya amigos más que alumnos realizan con agrado todas las tareas que les propongo
Y siempre, al acabar la hora breve, su agradecimiento; que es el mío
Una hora en la que me siento, de verdad, profesor; que enseño, que aprenden; que doy a luz en ellos una pequeña semilla de posibilidades, de esperanza.
Una hora muy corta; pero intensamente vivificadora para mí
¡Ojalá tengáis en vuestra semana alguna hora así! Si no, aquí la tenéis; compartidla conmigo
En el Amigo,
al + mc
Paradójicamente, hace tanto tiempo que hice la última que no sé si estaréis ahí para leerla y, aun menos, comentar. Pero da igual; yo he de hacerlo... alguien andará conmigo, seguro, cada palabra que escriba.
Ya sabéis, desde principio de curso, en una parroquia cercana doy "clases de castellano" a cuantos inmigrantes vienen: magrebís, subsaharianos, paises europeos del este, ¡hasta dos indúes que han visto de cerca el Himalaya!
Lo pongo entre comillas, porque yo, experto docente y funcionario de asuntos eléctricos y automáticos, ¡qué se de enseñar la declinación verbal, de construir frases con ello, de ampliarles el vocabulario buscando imágenes en google para que ellos escriban en las fotocopias el nombre de lo mostrado!
Una hora (intentamos ampliar, pero hay otros cursos, otras reuniones y son limitados el espacio y el tiempo) algunos días por semana... que se pasa en un suspiro
Una hora, de ocho y media a nueve y media de la noche, cansados ellos de intentar vender, de cortar naranja (aunque ya casi se acaba la temporada, mala para ellos y la oliva tampoco viene con grandes esperanzas); de intentar encontrar un trabajo por el que ni siquiera saben preguntar y menos aclarar que en sus paises de origen, algunos, evidentemente más los europeos, eran mecánicos, agricultores, buenos profesionales de la edificación, modistas y quizás un no muy largo pero sí muy interesante etc.
Una hora en la que compruebo la suerte que tenemos algunos privilegiados de nacer en un determinado sitio del mundo y no en otro. ¡Con qué facilidad nos creemos mejores, de inmaculada blancura, solo por ello!
Una hora en la que no he de decir en ningún momento "callaros", "atented". "venga, que esto os interesa..."
Una hora en la que mis ya amigos más que alumnos realizan con agrado todas las tareas que les propongo
Y siempre, al acabar la hora breve, su agradecimiento; que es el mío
Una hora en la que me siento, de verdad, profesor; que enseño, que aprenden; que doy a luz en ellos una pequeña semilla de posibilidades, de esperanza.
Una hora muy corta; pero intensamente vivificadora para mí
¡Ojalá tengáis en vuestra semana alguna hora así! Si no, aquí la tenéis; compartidla conmigo
En el Amigo,
al + mc
lunes, 3 de enero de 2011
Tres cosas
Y la primera, dar gracias a Dios.
Porque si acaso no en la proporción que yo quisiera en cada una de ellas, sí con una abundancia que nunca pudiera haber alcanzado por mis solas fuerzas, El a diario me regala esas tres cosas grandes en la vida.
(Que la canción no te confunda)
He terminado el año algo peor que he comenzado el nuevo, en tema de salud. Un megalovirus (un virus a lo grande, ya puestos...) ha mermado por segunda vez mis glóbulos blancos hasta casi aniquilarlos. Sudores y escalofríos intensos alternabanse en ser origen y fundamento de mi malestar... y mi falta de apetito, ¡en estas fechas!
Aunque el dinero pueda comprar sucedáneos de felicidad y calmar los dolores de casi toda enfermedad... no hablaremos de él, ¿verdad?. Es éste un blog de esperanza y ésta la segunda cosa grande de mi vida
Tres
Tres son los Reyes, tres los deseos, tres los regalos; tres... las cosas que hay en la vida
Y yo ya quisiera, junto a vosotros, mi tercera niñez
La tendré, Dios lo quiere; es mi esperanza; es mi deseo de año nuevo; es mi porqué
En el Amigo, ¡feliz año nuevo!
al + mc
Porque si acaso no en la proporción que yo quisiera en cada una de ellas, sí con una abundancia que nunca pudiera haber alcanzado por mis solas fuerzas, El a diario me regala esas tres cosas grandes en la vida.
(Que la canción no te confunda)
He terminado el año algo peor que he comenzado el nuevo, en tema de salud. Un megalovirus (un virus a lo grande, ya puestos...) ha mermado por segunda vez mis glóbulos blancos hasta casi aniquilarlos. Sudores y escalofríos intensos alternabanse en ser origen y fundamento de mi malestar... y mi falta de apetito, ¡en estas fechas!
Aunque el dinero pueda comprar sucedáneos de felicidad y calmar los dolores de casi toda enfermedad... no hablaremos de él, ¿verdad?. Es éste un blog de esperanza y ésta la segunda cosa grande de mi vida
Tres
Tres son los Reyes, tres los deseos, tres los regalos; tres... las cosas que hay en la vida
Y yo ya quisiera, junto a vosotros, mi tercera niñez
La tendré, Dios lo quiere; es mi esperanza; es mi deseo de año nuevo; es mi porqué
En el Amigo, ¡feliz año nuevo!
al + mc
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)